Skip to content
D2A
24 de septiembre de 2026

El cine híbrido: cuando el rodaje real y la inteligencia artificial empiezan a compartir el mismo set

Dani del Rosario reflexiona sobre el cine híbrido, los Grey Box Studios y un modelo de producción que combina rodaje real, acción física, VFX e inteligencia artificial.

Stunt performer saltando a un airbag en Grey Box Studio mientras el combo muestra una casa en llamas y una furgoneta

Llevamos bastante tiempo hablando de inteligencia artificial en cine como si necesariamente hubiera que elegir entre dos extremos: o seguimos haciendo las películas como siempre o terminaremos generándolo absolutamente todo dentro de un ordenador. Personalmente creo que ninguna de esas dos opciones representa realmente hacia dónde puede dirigirse la industria. Lo que me parece mucho más probable, y también mucho más interesante desde el punto de vista cinematográfico, es un modelo híbrido en el que sigamos filmando actores, acción, interpretación, movimiento de cámara y elementos físicos reales, mientras utilizamos inteligencia artificial y otras herramientas digitales para construir o ampliar aquello que no necesita estar físicamente delante de la cámara.

Para mí ahí empieza la conversación importante. No se trata de preguntarnos si la IA puede hacer una película, sino de empezar a preguntarnos qué partes de una película necesitan existir realmente durante el rodaje. Durante décadas hemos diseñado películas alrededor de lo que podíamos construir, encontrar o permitirnos fotografiar. Si necesitábamos una determinada calle, buscábamos una localización; si queríamos destruir una habitación, construíamos un set; y si necesitábamos un mundo demasiado grande para hacerlo físicamente, entraban los efectos visuales, el green screen o, más recientemente, los LED volumes y la producción virtual. La inteligencia artificial introduce otra posibilidad dentro de esa evolución porque empieza a permitir que la frontera entre la parte fotografiada y la parte construida posteriormente sea mucho más flexible.

Filmar lo que importa y construir digitalmente el resto

Imaginemos una secuencia de acción situada en una azotea a cincuenta plantas de altura. Lo que realmente necesita existir para los performers quizá sea una superficie segura, un pequeño parapeto, una puerta, varias estructuras con las que puedan interactuar y suficiente espacio para ejecutar la coreografía. Todo lo demás —la extensión del edificio, la ciudad, otros tejados, el tráfico en la distancia o incluso determinadas condiciones atmosféricas— no tiene necesariamente que existir físicamente durante el rodaje.

Fight choreography rodada en una azotea parcial con extensión digital de skyline urbano
El objetivo no es sustituir la acción física, sino concentrar el presupuesto en aquello que necesita existir de verdad delante de cámara.

Eso no significa colocar a los actores delante de una pared y esperar que la inteligencia artificial arregle la película después. Para que el resultado funcione, la fotografía sigue teniendo que estar pensada: la dirección de la luz, la óptica, el movimiento de cámara, las sombras, las perspectivas y la interacción física tienen que pertenecer al mismo mundo que después queremos construir. Por eso creo que esta tecnología puede ser mucho más interesante cuando se utiliza desde preproducción que cuando simplemente aparece como una solución de emergencia en postproducción. Si sabemos desde el principio qué parte del entorno será física y cuál será digital, podemos diseñar la secuencia alrededor de esa combinación. El director de fotografía puede iluminar pensando en el entorno definitivo, producción puede construir únicamente aquello que necesitamos tocar y el equipo de acción puede trabajar dentro de una geometría completamente controlada.

¿Qué puede ser realmente un Grey Box Studio?

Cuando hablo de Grey Box no pienso necesariamente en un enorme estudio gris vacío donde todo se sustituya posteriormente mediante inteligencia artificial. Me interesa más entenderlo como un espacio de producción diseñado específicamente para combinar elementos físicos y digitales. En lugar de construir un decorado completo, podríamos construir solamente pequeñas “islas de realidad”: una sección de una habitación, unas escaleras, parte de una calle, una puerta, una columna, el interior de un vehículo o cualquier elemento con el que los actores tengan que interactuar. Alrededor de esa construcción existiría un espacio neutro y completamente controlable que posteriormente podría extenderse mediante VFX, matte painting, 3D o herramientas generativas.

Stunt performer saltando a un airbag en Grey Box Studio mientras el combo muestra una casa en llamas y una furgoneta
El stunt permanece real: altura, caída, timing y performance se capturan físicamente. El contexto, el fuego y parte del entorno pueden construirse después.

Lo interesante es que este tipo de stage podría situarse en algún punto intermedio entre el green screen tradicional y los LED volumes. Los LED volumes tienen ventajas enormes porque permiten visualizar gran parte del entorno durante el rodaje, generan iluminación interactiva y pueden conseguir determinados efectos directamente en cámara, pero también necesitan una infraestructura considerable, preparación de entornos digitales, tracking y una coordinación técnica importante. Un Grey Box Studio podría ser una solución mucho más flexible para determinados proyectos, no como sustituto absoluto del LED, del green screen o del location shooting, sino como otra herramienta dentro del mismo lenguaje de producción.

Monitor de combo mostrando composición en vivo de un salto rodado en un Grey Box Studio
La previsualización del resultado final durante el rodaje puede ayudar a cámara, acción y VFX a trabajar sobre la misma intención visual.

Para el Action Design esto puede cambiar muchas cosas

Desde mi campo hay una razón por la que este modelo me parece especialmente interesante: la acción necesita realidad. Cuando dos performers están peleando necesito distancias reales; necesito que puedan golpearse, agarrarse, desplazarse y reaccionar dentro de un espacio que tenga sentido físicamente. Si alguien atraviesa una mesa necesito tener una mesa. Si una persona cae por unas escaleras necesito diseñar esas escaleras. Si utilizamos una pared para una caída o un impacto, la interacción entre el cuerpo y esa superficie tiene que existir. Lo que no necesito necesariamente es construir todo lo que está fuera de esa interacción.

Pelea rodada en un set parcial de azotea con monitor mostrando una ciudad digital terminada
Para Action Design, el valor está en mantener reales las distancias, los contactos y la geografía de la pelea mientras el mundo alrededor puede crecer digitalmente.

Eso puede cambiar muchísimo la manera en la que diseñamos acción para proyectos pequeños y medianos. Podríamos construir únicamente los elementos que forman parte de la coreografía y utilizar el resto del entorno para crear escala. Una pelea rodada en un espacio relativamente pequeño podría terminar situada dentro de una estación de metro enorme, una fábrica abandonada o una azotea en Nueva York. Un set de diez metros puede convertirse visualmente en un espacio de cien si la planificación se ha realizado correctamente. Esto no elimina el diseño de producción ni el trabajo de cámara; al contrario, hace que la planificación sea todavía más importante, porque cuanto menos existe físicamente durante el rodaje, más claro tenemos que tener qué mundo queremos construir alrededor.

El gran beneficio puede estar en el modelo de producción

Cuando se habla de IA normalmente se piensa inmediatamente en generar imágenes, pero creo que la transformación más profunda puede estar en algo mucho menos espectacular: la logística. Una producción puede gastar enormes cantidades de tiempo y dinero simplemente moviendo personas y material entre localizaciones: transporte, permisos, alojamiento, restricciones de horarios, climatología, calles que hay que cortar, generadores, seguridad y cientos de pequeñas variables que forman parte de cualquier rodaje. Si determinadas localizaciones pueden reproducirse parcialmente dentro de un stage, el impacto económico puede ser considerable.

Eso no significa que vayamos a dejar de rodar en exteriores. Las localizaciones reales tienen una riqueza y una imprevisibilidad que muchas veces son precisamente lo que hace interesante una película, pero quizá empecemos a seleccionar mucho más cuidadosamente qué localizaciones necesitan realmente ser fotografiadas y cuáles pueden reconstruirse mediante una combinación de elementos físicos y digitales. Para una película independiente esto puede marcar una diferencia enorme: quizá antes una historia necesitaba reducir su escala porque no podía pagar determinadas localizaciones y, con un modelo híbrido, ya no sea necesario reducir la historia, sino diseñar de otra manera cómo se produce.

Pero también hay problemas

También sería ingenuo pensar que todo esto solamente tiene ventajas. El primer riesgo es que una producción empiece a rodar sin tomar decisiones porque “ya lo arreglaremos después”. Eso ya ocurre con los VFX tradicionales y la inteligencia artificial puede empeorar muchísimo esa mentalidad. La posibilidad de modificar casi cualquier cosa no significa que sea buena idea hacerlo. Una película necesita una dirección visual, reglas y decisiones tomadas antes de llegar al set. Si dejamos abiertos el diseño del entorno, la iluminación, el color, las proporciones y la propia composición de los planos, podemos terminar trasladando un enorme problema creativo hacia postproducción.

Además, todavía existen limitaciones técnicas evidentes cuando empezamos a trabajar con movimiento complejo. Mantener continuidad entre planos, preservar correctamente rostros, manos, props y vestuario, respetar motion blur, conservar contactos físicos o mantener exactamente el mismo espacio desde diferentes ángulos sigue siendo mucho más difícil que generar una imagen bonita. En acción esto es crítico: un personaje no puede cambiar de arma entre frames, una mano no puede atravesar un objeto y una pared no puede modificar su tamaño dependiendo del plano. La geografía de una pelea tiene que mantenerse para que el espectador entienda dónde están los personajes y qué está ocurriendo. Por eso sigo pensando que la inteligencia artificial funcionará mejor integrada dentro de pipelines cinematográficos que utilizada como una herramienta independiente.

Tampoco significa automáticamente hacer películas más baratas

Otro error sería pensar que todo el dinero que desaparezca de un departamento simplemente se convierte en ahorro. Parte de ese presupuesto probablemente se desplazará. Quizá construimos menos metros cuadrados de decorado, pero necesitaremos más tiempo de composición; quizá reducimos determinados desplazamientos, pero aumentamos el trabajo de VFX; quizá utilizamos menos extras en una determinada escena, pero necesitaremos personas capaces de supervisar correctamente la integración digital.

También aparecerán nuevos perfiles técnicos: gente que entienda fotografía y modelos generativos, artistas capaces de combinar 3D tradicional con herramientas de IA, supervisores que sepan registrar correctamente las referencias necesarias durante el rodaje y técnicos que puedan garantizar que lo que estamos filmando hoy podrá reconstruirse con precisión dentro de tres meses. No creo que vayamos necesariamente hacia producciones sin equipo humano; creo que vamos hacia producciones donde los equipos tendrán que trabajar de una manera diferente.

El modelo de estudio también puede cambiar

Si este tipo de producción híbrida se consolida, creo que también veremos estudios diseñados específicamente alrededor de estas necesidades. Podría haber stages donde las paredes y los suelos sean modulares, donde determinados elementos puedan reconfigurarse rápidamente entre secuencias y donde la iluminación esté preparada para reproducir diferentes ambientes sin desmontar completamente el set. La infraestructura del estudio podría incorporar scanning, photogrammetry, tracking de cámara, referencias HDRI, captura de texturas y herramientas de previsualización como parte habitual del proceso.

Grey Box Studio con set físico de puente, performers y extensión digital de un mundo cinematográfico
Una pequeña sección física puede conservar la interacción real de los performers mientras el entorno se extiende digitalmente hasta una escala imposible de construir en plató.

Un mismo espacio podría convertirse en varias localizaciones diferentes durante una producción sin reconstruir cada entorno desde cero. Y eso puede transformar el modelo de negocio de determinados estudios: ya no alquilaríamos solamente un espacio donde construir decorados, sino una infraestructura preparada para producir imágenes híbridas. Para ciudades o países que quieran atraer rodajes internacionales, esto también puede convertirse en una ventaja competitiva.

Hacia un cine donde lo físico y lo digital dejen de competir

Personalmente no creo que el futuro esté en elegir entre cine real o cine generado. Creo que estaremos constantemente decidiendo qué necesita ser real. La interpretación debería seguir teniendo verdad, los cuerpos deberían conservar peso, las interacciones deberían sentirse físicas y la cámara debería continuar respondiendo a una intención. Si una secuencia de acción depende de un stunt performer ejecutando algo extraordinario, quiero filmar ese momento de verdad. Pero si detrás de ese performer necesitamos una ciudad de cuarenta kilómetros, no sé si tiene demasiado sentido construirla.

Ahí es donde para mí el cine híbrido empieza a tener lógica. Podemos conservar la parte humana y física que hace que una imagen tenga credibilidad mientras utilizamos nuevas herramientas para aumentar su escala. La industria cinematográfica siempre ha hecho trucos: matte paintings, miniaturas, rear projections, blue screens, CGI y virtual production han ido ampliando constantemente nuestra capacidad para crear mundos que realmente nunca estuvieron delante del objetivo. La inteligencia artificial no cambia esa intención; lo que puede cambiar es la velocidad, el coste y la cantidad de decisiones que podremos tomar después de filmar.

Por eso creo que el futuro no será simplemente cine hecho con inteligencia artificial. Será cine hecho por filmmakers que entiendan cuándo merece la pena utilizarla y, todavía más importante, cuándo no.

← BACK TO NEWS
Scroll al inicio